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Por Yaiza López Huerta.-Parece que la reciente ley mediante la cual el gobierno de Nepal obligará a cada alpinista que escale al Everest a bajar 8 kilos de basura consigo, además de los propios residuos que él mismo haya podido generar,  ha reabierto el debate sobre las basuras en la cumbre de la montaña más alta y famosa del mundo. Aproximadamente mil  personas escalan el Everest cada año,  llegando a abandonar, según el Ministerio de Interior nepalí, unos seis kilos de basura cada una de ellas. Desde el primer ascenso a la cumbre  en 1953, año tras año han ido acumulándose los residuos derivados del turismo. Por esta razón, desde el gobierno han considerado hacer efectiva esta ley a partir de la presente temporada alta de alpinismo, es decir, entre los meses de marzo y mayo.

Es cierto que el interés y la fama que ha adquirido la montaña no es, previsiblemente,  lo mejor que podría ocurrirle a la zona en cuanto a temas medioambientales. El turismo masivo favorece económicamente a los habitantes cercanos a las zonas más concurridas y al propio gobierno, pero a la vez supone una gran cantidad de residuos que no es nada sencillo evitar. Para tratar de solventar este problema, aquellos que pretenden escalar el Himalaya ya pagan un canon de 4.000 dólares que sirve para mantener el trabajo de los sherpas y los portadores, que se encargan de limpiar el camino en la medida de lo posible. A partir de este momento, los alpinistas deberán bajar también una basura que en la mayoría de ocasiones ellos no habrán producido, y entregársela a funcionarios del gobierno que estarán esperando en una base en el camino de descenso.

¿Una ley efectiva?

Pese a que en un principio parece tener una motivación lógica, desde los  sectores relacionados con el montañismo no se tiene una opinión muy amable sobre esta nueva ley. Juanito Oiarzabal y César Pérez de Tudela, dos de los alpinistas españoles más célebres de los últimos años, se muestran absolutamente contrarios a ella y coinciden en opinar que no va a tener ningún resultado positivo y que no está pensada de la manera correcta.

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Pérez de Tudela lo tiene muy claro: “es un absurdo, de cara a la galería. Me parece una medida no hecha por expertos que conocen el Himalaya, a quienes van allí, el tipo de turismo…” También señala que las ocasiones en las que el campamento no queda todo lo limpio que debería, por desgracia la mayoría de ellas, se deben fundamentalmente al poco compromiso de los servicios de logística de la expedición. “El concepto de basura todavía no se comprende muy bien en esa cultura”, prosigue, “Lógicamente, es un país con pocas posibilidades económicas, y las expediciones comprenden para ellos una fuente enorme de ingresos. Reúnen en una misma montaña a un gran número de expediciones, lo que hace que el medioambiente quede muy deteriorado, eso es una realidad. No obstante, la montaña tiene capacidad para resolverlo todo, con que fueran ellos un poco más cuidadosos”. Además, apunta a la complicación que podría suponer para los alpinistas que bajan agotados de la cumbre, cargados con el propio peso de su equipo, esos que esos 8 kilos y su consiguiente esfuerzo extra, siendo la limpieza un trabajo que se presupone a los sherpas y por el que el alpinista ha pagado previamente.

Por su parte, Oiarzabal argumenta con razones muy similares en contra de la nueva ley: “Me da la sensación de que el gobierno nepalí, en este caso el Ministerio de Turismo, quiere tener cierto protagonismo, no sé a qué obedece todo esto”, dice, “realmente no hay tanta basura como quiere hacer pensar el gobierno de Nepal”. El mayor problema que puede existir en este tema, comenta, no se encuentra tanto en los campamentos base sino en los de altura, y centrándose en otro tipo de residuos a los que hace referencia el gobierno de Nepal: “botellas, cápsulas de botellas de gas para cocinar, de oxígeno…mucha gente las deja ahí abandonadas “. Pero según sostiene, siempre dentro del límite que puede observarse en cualquier montaña de características parecidas y teniendo en cuenta que estamos hablando del Himalaya en concreto. Cabe esperar que, con el número de visitantes que recibe cada año, el tema de los residuos pueda llegar a descontrolarse.

De todas formas, y a la espera de los resultados que a corto o largo plazo sea capaz (o no) de ofrecer la medida, Juanito también tiene un mensaje para el gobierno de Nepal: “Lo que debería quizá hacer [el gobierno de Nepal] es, en vez de darle tanta publicidad a las basuras que podemos encontrar allá en el Himalaya, en el Everest, es preocuparse de retirar los cuerpos que hay a lo largo de toda la ruta de ascensión a la copa”

Nota de Nepal Sonríe: Netal Sonríe instó a la autora del texto a recoger la opinión de partidos políticos y ONG ecologistas de España sobre este asunto para dar una visión más completa del asunto. Lamentablemente ni EQUO ni GreenPeace han querido aprovechar la oportunidad de dar su punto de vista. Que cada uno saque sus propias conclusiones 🙁

 

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