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Apadrinamiento En Nepal. Experiencia En Primera Persona
Apadrinamiento en Nepal.

Apadrinamiento en Nepal. Experiencia en primera persona

¿Has pensado en hacer un Apadrinamiento en Nepal? Hoy os queremos contar la experiencia de Matías Cantabella, que lleva siendo padrino de Nepal Sonríe desde hace casi 5 años. Matías se implicó hasta llegar a ir a Nepal y conocer tanto a su apadrinado como los proyectos de Nepal Sonríe. Aquí reproducímos su experiencia, contada en primera persona por él mismo:

Hace unos años que Nepal Sonríe llegó a mi vida, así, como del rayo, y aquí sigue, en lo más profundo de mi corazón.

  Llegó de una forma muy sencilla, a través de una amiga que estaba allí trabajando de voluntaria, me atrapó su cara de felicidad en las fotos y por supuesto las caras de felicidad de los niños. Vi como los cuidaban, lo que comían, donde estudiaban, lo que hacían en sus ratos libres, supe de sus problemas, de su pasado, pero lo que realmente me cautivó fue el saber que gracias a Nepal Sonríe tenían un futuro y que de alguna forma, yo quería formar parte de él, por eso decidí colaborar con ellos.

 Conocer Nepal era de las cosas que siempre había querido hacer desde pequeño, y ahora ya no tenía excusa o mejor aún, tenía la excusa perfecta!

 Pero no fue tan fácil como yo pensaba, porque con el billete ya comprado tuve la mala suerte de caerme y romperme el hombro, recuerdo perfectamente la cara que puso mi cirujano cuando minutos antes de entrar al quirófano le pregunté si me iba a poder ir a Nepal…en dos semanas!

 Afortunadamente 7 meses más tarde y tras más de 100 sesiones de rehabilitación, allí estaba, en Katmandú, sorteando motos, taxis, vendedores  y buscando un jeep en el que poder llegar hasta mi destino: Bastipur, no sin antes pasar por Hetauda a visitar la  Casa de Acogida y conocer a los niños, entre ellos a Bikram, que es el niño que tengo apadrinado. Aunque tengo muy claro que mi donación se reparte entre todos los niños por igual.

El destino me hizo coincidir con el cumpleaños de una de las niñas de la Casa de Acogida, así que preparamos una fiesta con regalos e hicimos lo que más les gusta a los niños: bailar! Fue una de las mejores experiencias de mi vida, inolvidable.

  Bastipur es un pequeño y maravilloso pueblo a orillas de un gran rio y con un puente colgante que permite a quienes viven al otro lado, entre otras cosas, asistir a la escuela Haseko Indreni, proyecto de Nepal Sonríe. Un proyecto que permite acceder a la educación a los niños de las familias más pobres y desfavorecidas. Allí pude comprobar la gran labor que hacen con los niños y las niñas, y también, y muy importante, la labor que hacen para empoderar a las mujeres Nepalíes, respetando sus costumbres y su cultura a la vez que también se dedican a formar a  futuras maestras.

 Mi experiencia fue absolutamente maravillosa, desde compartir techo y comida  con una familia del pueblo a conocer de primera mano todo el proyecto, jugar con los niños e incluso bañarme en el rio o pasear por la selva y los arrozales.

 Volví a casa feliz y con la tranquilidad de saber que mi pequeña donación mensual a este maravilloso proyecto es de gran utilidad, por lo que os animo a que colaboréis con Nepal Sonríe, os aseguro que os cambiará la vida tal y como me ocurrió a mí.

Y después de leer a Matías… ¿te animas a apadrinar/amadrinar a un peque con Nepal Sonríe?

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