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Nepal Sonríe Inicia Su Colaboración Con Una Nueva Casa De Acogida

Nepal Sonríe inicia su colaboración con una nueva Casa de Acogida

Durante el verano de 2013, algunos de los voluntarios de Nepal Sonríe que llegaron a Hetauda, no solo estuvieron visitando y ayudando en la Casa de Acogida de los niños discapacitados, sino que empezaron a visitar una segunda Casa de Acogida, que se encuentra en las afueras de Hetauda y que está dirigida por la familia Neupane a través de la ONG Gramin Jivan Sthar Sudhar Manch  (GJSSM).

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Se trata de una casa de acogida que nace de la necesidad: la familia Neupane es consciente de la cantidad de niños abandonados que sobreviven en Hetauda y deciden darles cobijo. Pero además deciden hacerlo convirtiéndose en una gran familia. Y eso es lo que nos convenció para ponernos manos a la obra y hacer todo lo posible por ayudar en esta segunda casa de acogida, en la que viven 25 niños, sin discapacidad, pero huérfanos o abandonados.

Nuestra ayuda ha ido creciendo desde que en el mes de julio, Jaime Castro y Ángela Manzanares fueran los primeros en ir a conocer a los niños. Como médicos, su primera aportación a la Casa, de la mano de Nepal Sonríe, fue hacer un estudio de la situación médica de cada uno y ofrecerles los tratamientos necesarios para que mejoraran. Además de eso, se hicieron unas fichas con todos los datos conocidos sobre cada uno de los niños para tener un pequeño historial de cada uno y ver su evolución.

A partir de este primer contacto y de conocer cómo funcionaba la Casa desde dentro, Nepal Sonríe no ha parado de hacer esfuerzos para, con los escasos medios de que dispone, ayudar a esa casa. Se han enviado voluntarios que han ido ayudando en distintos aspectos: Anna Rubini y Lucía Molina, como nutricionistas, hicieron un estudio del estado nutricional de los pequeños; Mar García, Patricia García y Miriam Sanz llevaron ropa y material escolar y de higiene donado desde España, la distribuyeron y ayudaron en la organización de la Casa (y ahora las dos primeras desde España se han convertido en las interlocutoras con la Casa); con donaciones de voluntarios se hicieron uniformes escolares para los niños que los necesitaban y se les compraron zapatos y mochilas;  con la colaboración de voluntarios posteriores y con donaciones particulares se ha podido enviar dinero para comprar comida y medicinas para la Casa y cubrir así sus necesidades más urgentes.

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Desde julio Nepal Sonríe no ha dejado de estar presente en la Casa gracias a los voluntarios que hasta allí ha ido haciendo llegar, enviando desde España más ropa donada, enviando dinero siempre que se necesitaba puntualmente para atender alguna emergencia…

Pero a partir del mes de enero, además, se ha decidido formalizar esa ayuda y hacerla periódica y permanente. Se va a firmar un contrato con GJSSM para enviar dinero mensual para cubrir necesidades alimenticias, médicas, higiénicas y escolares y se comenzará con el programa de apadrinamiento de los niños de esta segunda Casa para lograr más recursos que se puedan destinar a su ayuda.

Pero lo más importante, es que Nepal Sonríe, está haciendo todo lo posible para conseguir financiación para lograr terminar las obras de construcción de la Casa de acogida, en la que hoy en día duermen los niños en condiciones poco adecuadas.

Con la ayuda de nuestros socios, padrinos, donantes y de toda la gente que nos apoya, que crece día a día, vamos a lograr dar una vivienda digna a estos niños que, gracias a la familia Neupane, ya han encontrado un Hogar.

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