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Otra Mirada A Nepal
Otra mirada a Nepal

Otra mirada a Nepal

Se habla mucho de lo bonito que es Nepal, del magnífico paisaje, la exuberante naturaleza y especialmente del carácter de su gente, que sin duda es lo más bello y hermoso de este pequeño país de las montañas. Son personas amables, pacíficas y curiosas, educadas y respetuosas, siempre dispuestas a ayudar o echarte una mano en cualquier momento.

A pesar de las posibles diferencias culturales o dificultades de comunicación, ya sea por el idioma o diferente gesticulación no verbal, la verdad es que resulta muy sencillo adaptarse al estilo de vida nepalí ya que se trata de personas muy alegres, que enseguida te invitan a participar de sus costumbres, te explican el origen de sus tradiciones y muestran mucho interés por el recién llegado; siempre con una gran sonrisa en la cara se muestran abiertos a compartir en todo momento, conversar e intercambiar experiencias; rápidamente se animan a montar una fiesta, poner música, cantar, bailar, compartiendo lo que tienen entre risas y bromas.

Es cierto que Nepal enamora. Enamora por su vegetación y fauna, por el colorido de sus ropas, casas y templos, por su gran diversidad étnica, cultural y religiosa, que convive armoniosamente y sin conflictos, la diversidad de su gastronomía, tradiciones y cultura, y enamora ante todo por los hermosos ojos de las personas, sus sonrisas y miradas.

Otra mirada a Nepal

Pero por desgracia la realidad siempre tiene dos caras, y resulta que una de ellas no es tan idílica y hermosa como lo descrito hasta ahora. Ya es sabido que Nepal se enumera entre uno de los países más pobre del mundo, que esta pobreza no afecta a todos por igual y que las desigualdades sociales son extremadamente marcadas debido en parte al sistema de castas, una gran inestabilidad política hasta hace unos pocos años y un sistema social tradicionalmente patriarcal que desfavorece enormemente la formación, desarrollo y autonomía de la mujer.

Otro gran problema tal vez no tan conocido es el de la elevada polución ambiental, una casi inexistente gestión de los residuos y una contaminación cada vez mayor de todos los acuíferos del país. Obviamente este problema se deriva directa o indirectamente de los arriba mencionados, pero como visitante uno no es capaz de hacerse una idea de la gravedad de la situación hasta que se encuentra en el lugar y se observa en primera persona hasta qué punto cuesta simplemente respirar, las montañas de basura por todas partes (incluso en medio el bosque hay basura y plástico por doquier) y que en un país rico en lluvias, glaciares, lagos y ríos, la población no dispone de agua potable en su vida diaria. Ese hecho puede causar problemas de desarrollo durante el crecimiento, enfermedades crónicas e infecciones en gran parte de la población, que a menudo no dispone de acceso a la sanidad.

No se trata tan solo de un problema de bacterias naturalmente presentes, para lo cual existen muchos sistemas de purificación y filtración, se trata de un verdadero problema de potabilidad debida a la contaminación causada principalmente por plásticos, metales, aceites de motor, gasolina, hollín, humos de motores con mala combustión, desechos putrefactos de todo tipo, restos de animales descomponiéndose y excrementos, tanto animales como humanos.

Resulta difícil plantear una solución, ya que son muchos los factores convergentes e interdependientes que contribuyen a esta problemática, como son la educación, concienciación de la población, infraestructuras y gestión de las administraciones entre otros.

Adicionalmente, en mi humilde opinión, creo que turismo tiene también un fuerte impacto a este nivel. Ya que se trata de una importante fuente de ingresos a nivel nacional, que se está incentivando y promocionando día a día a nivel internacional, sería importante que como turistas fuésemos muy consciente de esta situación para tratar de minimizar nuestra huella ambiental y que si bien no se halla en nuestras manos el poderlo solucionar, por lo menos intentemos no contribuir a incrementar el problema.

Se me ocurren algunos pequeños gestos que tal vez puedan ayudar, como por ejemplo el traer nuestra propia botella de agua para rellenar con agua tratada en lugar de consumir agua embotellada que incrementa los desechos plásticos, consumir productos de cultivo local en lugar de alimentos internacionales para minimizar los transportes, alimentos de mercado en lugar de productos envasados o utilizar el transporte colectivo en lugar de los privados destinado a turistas en pequeños grupos para optimizar el consumo de combustible en cada desplazamiento, entre otros.

Animo a todos los viajeros, amantes de la naturaleza y la diversidad cultural a reflexionar sobre este tema y aportar ideas de cómo podemos minimizar nuestro impacto individual. Un buen punto de partida puede ser el de dar a conocer y difundir el problema, así como contribuir al crecimiento de la economía local para que progresivamente, desde el propio país, se pueda invertir en la mejora de la gestión de este y otros asuntos pendientes.

Por Beatriz Zaplana (Voluntaria Nepal Sonríe Marzo 2020)

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