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Vivencias De Voluntariado: Niñas Y Niños De Bastipur
Vivencias de Voluntariado

Vivencias de Voluntariado: Niñas y niños de Bastipur

En Nepal Sonríe tratamos de acercaros vivencias de voluntariado para animaros a acudir a Nepal. A continuación puedes leer la experiencia de Carla Villamonte (Voluntaria de la ONG Nepal Sonríe en el periódo de Mayo-Junio 2018).

Recuerdo como si fuera ayer mismo la primera vez que asistí a una sesión del After School Project en la escuela de Bastipur. 35 niños esperando a las voluntarias para pasar un buen rato después del largo día de colegio y deberes. Ese día sobró un poco de tiempo después de la actividad, y en un momento, se organizó un baile. Aun siento como mis ojos se humedecían de emoción al ver a los niños bailando, saltando y riendo descontrolados. Es difícil explicar la energía que desprendían, tanta fuerza, tanta vida, tanta felicidad… Es una de estas situaciones que es casi imposible describir con palabras, pero que una vez la vives, no la olvidas jamás.

Los momentos de baile y movimiento libre que viví con los niños fueron de los que más me sorprendieron. Simplemente me bastaba con observarles durante unos minutos para darme cuenta de que desde los más peques de la escuela, hasta los más mayorcitos de los ASP, destacan por la capacidad de movimiento que tienen y lo ágiles que son. Y luego pensé, claro, a estos niños seguro que nadie les ha cortado las alas a la hora de subir a un árbol o meterse al río. Nadie ha puesto límites a su desarrollo psicomotor. Es más, desde que nacen andan descalzos, algunos de ellos tienen que recorrer largas distancias por terrenos escarpados para llegar a las escuelas y otros trabajar cargando agua o comida a sus espaldas.    

Pasear por las calles de Bastipur es un aprendizaje diario que te hace abrir los ojos de par en par en más de una ocasión. No son muchos los niños “afortunados” que tienen juguetes con los que entretenerse. Y pongo afortunados entre comillas porque ahora mismo tengo muchas dudas acerca de quien tiene más fortuna en este caso, si los que tienen juguetes, o los que buscan cosas por la calle con las que inventar juegos, desde piedras y palos hasta neumáticos viejos. La creatividad de los niños normalmente supera las expectativas de los voluntarios. Estos comienzan cada sesión con una actividad pensada, con ciertas pautas que los niños han de seguir para llevarla a cabo, pero cuando les dejan libertad para crear, siempre sorprenden con alguna genialidad maravillosa. Todos los días pueden sentirse las ganas que los niños y niñas ponen en todo lo que hacen. Están motivados, deseosos de saber qué es lo que hay preparado para ese día y con la intención de hacerlo lo mejor posible.

Además de la creatividad, la curiosidad es sin duda otra de las características de los niños en Bastipur. Bueno, no solo de los niños, pero estos son quizás los que menos vergüenza tienen a la hora de mirarte, hablarte y sentarse contigo. Raro es el día que vas caminando por las calles y no escuchas un “Namaste”, “How are you?”, “What is your name?”, e incluso un “I love you” proveniente de uno o varios niños que te observan desde sus puertas y balcones o vienen corriendo hacia tía con una gran sonrisa. Basta con estar solo un ratito sentada en el porche de la casa de voluntarios para encontrarte rodeada de niñas y niños que observan lo que haces, quieren ayudarte, te peinan o te traen flores.

En Bastipur te sientes querida todos los días. Cada vez que llegas o te vas de la escuela los peques te saludan, te lanzan besos y te sonríen ofreciéndote el mejor de los regalos, su cariño. Cada actividad que haces con los más mayorcitos resulta ser un acierto. Lejos de evitar participar o quejarse por cualquier razón, te muestran continuamente su gratitud y se les ilumina la cara cuando les dices que pueden llevarse a casa la manualidad que han hecho ese día.

A medida que va avanzando el proceso del voluntariado, notas como tu espíritu va alimentándose de amor y cariño y llenándose de cosas bonitas. Es esto lo que te hace conocerte mejor a ti misma e intentar dar lo mejor de ti cada día por y para estos niños. Dicen que el trabajo con niños en uno de los más gratificantes que hay, pues bien, trabajar con los niños de Bastipur deja una huella imborrable en el alma.

 

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