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Voluntariado En El Nepal Rural: La Experiencia De Diego Con Nepal Sonríe
Voluntariado en el Nepal rural

Voluntariado en el Nepal rural: La Experiencia de Diego con Nepal Sonríe

Ser voluntario es un acto de compromiso con una causa que consideras justa y ante la cual no quieres mostrarte indiferente. Algo te remueve por dentro y sientes que debes, puedes y quieres hacer algo.

En mi caso, mi vínculo con Nepal Sonríe está ligado con las personas que forman parte de esta ONG más que con la causa en sí misma. Y no me entiendas mal, no pretendo decir que la causa no sea necesaria, ¡ni mucho menos! Sino que por mi experiencia personal y profesional, mi vocación social ha estado más relacionada con la salud y, en los últimos años, con los animales. ¿Qué pinto entonces yo en un proyecto de educación y cooperación internacional en un país tan lejano para mí como Nepal?

La respuesta es clara: soy voluntario de Nepal Sonríe gracias a su equipo. Su cercanía y transparencia me llamaron la atención desde el principio. Y cuando fui conociéndoles más, me enamoré de su forma de trabajar: siempre de la mano de la comunidad, sin paternalismos, y diseñando proyectos de acuerdo a lo que la población local necesita y trabajándolos con ellos, no para ellos.

Como decía, mi experiencia como socio (por cierto, ¡qué importante es asociarse y qué poco nos cuesta!) y voluntario está ligada a personas como Laura, persona que colaboró con mi ONG en España (Fundación MÁS QUE IDEAS) y que pude seguir su experiencia como coordinadora en terreno de Nepal Sonríe.  También ha sido un placer conocer a Irene, Patricia y Mar. ¡Qué fácil es trabajar con ellas! Y qué buena reunión de voluntarios lideraron David y Sonia. Lo dicho, ¡todo un equipazo!

Conociendo un equipo tan majo (siempre con una sonrisa, como bien predice el nombre de la ONG) y tan volcado por esta gran causa como es dar una oportunidad educativa de primer nivel a muchos niños y niñas de Bastipur y alrededores, me lancé a ir a Nepal. Y… aquí descubrí algo pronto. Es tan necesaria una ONG española en Nepal como una ONG nepalí en España. Somos diferentes y ¡qué bueno que lo seamos! Y cada sociedad tiene aspectos que me gustan más y menos, y creo que lo importante es poder trabajar juntos y respetar las diferencias. Eso sí, siempre garantizando la equidad de oportunidades, algo que no siempre sucede en España y, como he podido comprobar en Nepal, aquí tampoco sucede. En este sentido, hago mención especialmente a la situación de las mujeres. Queda tanto por avanzar… pero el lado positivo es que he podido ver indicios claros de que las mujeres nepalíes se están abriendo paso. Recuerdo como en un transporte público un hombre quitó el asiento a una mujer que estaba frente a mí. Ella, sin ninguna duda e incluso habiendo otros asientos, se negó a cambiarse de sitio y se sentó junto al hombre en un pequeño espacio que había y tardo poco en darle un empujón con la cadera para dejar claro que no estaba dispuesta a cambiarse. Logró su propósito, con la mirada cómplice de la mujer que estaba sentada a mi lado. Pequeños gestos que dicen mucho.

Me voy de Nepal con muchas cosas aprendidas y con la sensación de ser parte de un gran engranaje formado por decenas de voluntarios y voluntarias que han pasado (o pasarán) por este lugar y han dejado su huella. Es un trabajo cooperativo, entre los voluntarios, el equipo de la escuela, las familias, los niños y las niñas y la comunidad en general.

Y, como comenté al inicio, lo más importante son las PERSONAS. En Nepal he conocido a grandes personas que han compartido conmigo una experiencia que no olvidaré. En primer lugar, Patri, la coordinadora. Que nos hayamos encontrado parece cualquier cosa menos casualidad. Qué gran persona y qué gran profesional. Me llevó una amiga con la que vamos a compartir muchos proyectos muy interesantes. Marina y Gonzalo han sido los compañeros perfectos durante este tiempo. Nos hemos reído y trabajado a destajo. Y, por supuesto, me defino “fan” del equipo de la escuela. Shrijana, Mamata, Nirmala, Laxmi, Sadhana y Sabina son un equipazo. Un placer trabajar con ellas y verlas en su día a día.

Son muchos los nombres, muchas las experiencias y muchas las razones por las que colaborar con Nepal Sonríe. Son tantas razones que, si te paras a pensarlo un poco, encontrarás la tuya. Anímate, hay muchas formas de colaborar. Y si te animas a ir a Nepal, te encontrarás con una buena experiencia y un gran equipo que te ayudará a que saques lo mejor de ti.

Diego

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